“Disruptivo”. Así define la marca su nuevo scooter. ¿Lo es? Según la RAE, disrupción es aquello que produce una rotura o interrupción brusca. Es una palabra de moda, desde luego. Y suena bien. Pero, sinceramente, sí: el Zontes 125X sí puede provocar una interrupción brusca en la marcha del segmento de los scooters de 125. Veamos por qué.
El mercado de los scooters urbanos de 125 cc tiene dos referencias muy claras: Honda PCX y Yamaha NMAX. Son modelos conocidos, muy probados, con buen equipamiento, motores modernos y una posición comercial construida durante años. No son los más baratos, pero sí juegan en esa zona del scooter de diario bien hecho: práctico, suficiente y con el respaldo de marcas que el usuario reconoce.

El chasis no se ve, pero cambia la moto
El equipamiento se ve y llama la atención en el concesionario. El chasis, no. No es un reclamo inmediato para quien compra mirando precio, hueco bajo el asiento o facilidad de uso, pero sí da lugar a uno de los argumentos más importantes de este scooter: un chasis de 8 kilos de peso hace que la estructura principal de este scooter sea ligera, lo que da lugar a un peso en vacío de 108 kg para 15 CV. Es decir: seguramente el scooter con mejor relación peso-potencia de la categoría.
Pero ¿cómo se puede hacer algo así? ¿Cómo se puede fabricar un chasis de aluminio sin disparar costes? Porque fabricar un chasis de aluminio no es barato. La maquinaria, los moldes y los procesos de fundición exigen una alta inversión. Zontes juega con una ventaja industrial clara: ya emplea este tipo de tecnología en otros modelos de mayor cilindrada y tiene capacidad de producción elevada. En esas condiciones, cuanto más volumen metas en esa línea, más se reparte el coste. Es pura economía de escala. Y parece ser que ese proceso sí permite fabricar también el chasis de un 125.