Si alguna vez hubo una moto que no se pareció a nada más, fue la Honda NR750. No por su velocidad —aunque era rápida— ni por su estilo —aunque parecía venida del futuro—. Fue única por su alma: un motor con pistones ovalados, una idea loca que solo Honda se atrevió a llevar a producción.
Fue una superbike de edición limitada, lanzada en 1992, con tecnología sacada directamente de la Fórmula 1 y una meta clara: demostrar al mundo lo que Honda era capaz de hacer, sin preocuparse por costos ni lógica comercial.
Pistones Ovalados: ¿Qué Es Eso Y Para Qué?
A diferencia de cualquier moto convencional con pistones redondos, la NR750 utilizaba un motor V4 de 747 cc con pistones ovalados, lo que permitía usar 8 válvulas por cilindro (en vez de 4) y dos bielas por pistón. En la práctica, el motor se comportaba como si fuera un V8 en miniatura, con una entrega de potencia suave, lineal y con un sonido distintivo.
¿Por qué hacerlo así? Porque Honda buscaba superar las limitaciones de los motores convencionales y lograr más potencia sin aumentar tanto la cilindrada. Era un experimento extremo, costoso y complejo… pero increíblemente impresionante.
Un Diseño Que Aún Se Siente Futurista
Visualmente, la NR750 era una moto adelantada a su tiempo. Con un carenado aerodinámico de fibra de carbono, faros ocultos, un chasis de aluminio pulido y un escape cuádruple que salía en dos pares por debajo del colín, parecía una superbike conceptual… pero era real.
Cada línea tenía propósito. Desde los frenos de disco flotantes hasta la entrada de aire central frontal, todo en la NR750 estaba pensado para máxima eficiencia en pista, sin sacrificar estética. Era una fusión perfecta entre ingeniería de competición y diseño elegante.
No Era Barata… Y No Fue Para Todos
Cuando salió al mercado, la Honda NR750 costaba más de 50,000 dólares, una locura en los 90. Solo se fabricaron unas 300 unidades, todas numeradas, y muchas ni siquiera llegaron a ser usadas: fueron compradas por coleccionistas y guardadas como reliquias.
Y no es para menos: incluso hoy, una NR750 en buen estado puede superar los 150,000 dólares en subastas. No es solo una moto, es un pedazo de historia tecnológica.
Una Locura Que Abrió Caminos
Aunque la NR750 no tuvo éxito comercial ni marcó una nueva era de pistones ovalados, sí sirvió como laboratorio de pruebas para muchas tecnologías que Honda implementaría después en modelos como la RC51, la VFR o la Fireblade.
También demostró que, cuando Honda decide hacer algo “sin restricciones”, puede lograr cosas que nadie más se atrevería ni siquiera a intentar.
En Resumen
La Honda NR750 fue una obra maestra de locura, pasión y precisión japonesa. No fue la más rápida, ni la más vendida, ni la más común. Pero sí fue una de las más audaces. Una moto creada no para romper récords, sino para romper las reglas.
En un mundo donde muchas motos se parecen entre sí, la NR750 sigue brillando como un experimento brillante que demostró que el futuro llega cuando alguien se atreve a inventarlo.